VeriFactu ya no es un tema para mirar “más adelante”. En 2026 el calendario oficial ya está encima de la mesa y muchas empresas van a descubrir que el problema no es solo cambiar de programa, sino saber si su forma actual de facturar cumple con los requisitos técnicos que exige la normativa.
La Agencia Tributaria habla de Sistemas Informáticos de Facturación, SIF, y de VERI*FACTU como parte del nuevo marco para garantizar que los registros de facturación sean íntegros, trazables, conservables, accesibles, legibles e inalterables.
Dicho de forma sencilla: el software de facturación tiene que dejar rastro fiable de lo que ocurre con cada factura.
Fechas oficiales de VeriFactu en 2026
El Real Decreto 254/2025 modificó el calendario del Real Decreto 1007/2023 y fijó dos fechas clave:
- Antes del 1 de enero de 2026 para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades.
- Antes del 1 de julio de 2026 para el resto de obligados tributarios incluidos en el reglamento.
Esto significa que, si una empresa todavía trabaja con un sistema antiguo, una hoja de cálculo, una aplicación a medida sin mantenimiento o un programa que no se está adaptando activamente, conviene revisar la situación cuanto antes.
No es una cuestión estética ni de comodidad. Es una cuestión de cumplimiento.
A quién afecta realmente
VeriFactu afecta a empresarios y profesionales que utilizan sistemas informáticos para soportar sus procesos de facturación, salvo los casos excluidos por la normativa.
En la práctica, deben prestar especial atención:
- Pymes que usan programas de facturación antiguos.
- Autónomos que generan facturas con soluciones poco estructuradas.
- Empresas con software propio o desarrollos a medida.
- Negocios que dependen de Excel, plantillas o procesos manuales.
- Comercios y servicios que usan TPV conectado a facturación.
También hay excepciones, como determinados contribuyentes acogidos al SII, pero no conviene asumir que una empresa queda fuera sin revisarlo de forma concreta.
El error habitual: pensar que basta con emitir PDFs
Una factura en PDF no garantiza por sí sola que el sistema cumpla.
El cambio importante está en lo que ocurre dentro del programa:
- Cómo se genera el registro de facturación.
- Si puede modificarse sin dejar rastro.
- Cómo se conservan los datos.
- Si existe trazabilidad de altas, anulaciones y rectificaciones.
- Si el sistema puede adaptarse a los formatos y requisitos técnicos oficiales.
Por eso algunos programas que “hacen facturas” pueden no estar preparados para el nuevo escenario.
Checklist rápido para revisar tu software actual
Antes de cambiar de herramienta o esperar a que el proveedor se pronuncie, una pyme debería hacerse estas preguntas:
1. ¿El proveedor ha confirmado por escrito que el software estará adaptado al reglamento?
2. ¿Hay actualizaciones activas y recientes?
3. ¿El sistema genera registros estructurados de facturación?
4. ¿Existe control de modificaciones, anulaciones y rectificaciones?
5. ¿Se puede acreditar la trazabilidad de cada factura?
6. ¿El programa permite conservar la información de forma segura y accesible?
7. ¿Dependo de procesos manuales que pueden romper el cumplimiento?
8. ¿Tengo margen para migrar datos si mi solución actual no sirve?
Si varias respuestas son dudosas, la empresa no debería esperar al último momento.
Qué pasa con el software a medida
El software a medida no queda fuera por ser a medida.
Si una empresa utiliza una aplicación propia para facturar, ese sistema también debe cumplir los requisitos aplicables. Esto es especialmente importante en negocios que llevan años trabajando con herramientas internas, TPV personalizados o desarrollos que nadie mantiene ya de forma activa.
En esos casos, hay dos caminos razonables:
- Adaptar el sistema existente si técnicamente merece la pena.
- Migrar a una solución preparada si el coste de adaptación no compensa.
Lo peligroso es no hacer ninguna de las dos cosas.
Prepararse no debería significar complicarse
Cumplir con VeriFactu no debería convertir la facturación diaria en un proceso más pesado.
De hecho, este cambio es una buena oportunidad para revisar cómo se trabaja:
- Reducir tareas repetitivas.
- Automatizar clientes, presupuestos y facturas.
- Evitar errores manuales.
- Tener impuestos y registros más ordenados.
- Trabajar con un sistema que evolucione con la normativa.
El objetivo no es solo “pasar VeriFactu”. El objetivo es facturar mejor, con menos fricción y con más control.
Cómo puede ayudar Ordina
Ordina nace precisamente para ese escenario: autónomos y pymes que necesitan facturar de forma sencilla, pero sin quedarse atrás en cumplimiento normativo.
La idea es unir tres piezas:
- Facturación clara para el día a día.
- Adaptación al marco VeriFactu y Ley Antifraude.
- Automatización con inteligencia artificial para ahorrar tiempo real.
Porque el mejor software no es el que obliga a aprender más pantallas. Es el que permite trabajar con menos fricción y más seguridad.
Conclusión
VeriFactu en 2026 no va solo de normativa. Va de saber si tu sistema de facturación está preparado para resistir el cambio.
Si tu empresa usa software antiguo, Excel, un desarrollo propio o una solución que no se actualiza, este es el momento de revisarlo.
Esperar puede parecer cómodo durante unas semanas. Pero si el sistema no cumple, el margen de reacción será cada vez menor.
Fuentes oficiales consultadas: Agencia Tributaria, Sistemas Informáticos de Facturación y VERI*FACTU; BOE, Real Decreto 254/2025, de 1 de abril.
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